Mi familia en contra de la corrupción
Evitare con mis hijos:
Comprarles la libreta Militar, la licencia de conducción,
celulares u objetos robados, su cupo en la Universidad, cuando hay procesos de
selección destinados para ello.
Darles dinero para pagar para que le hagan los trabajos en
la escuela o universidad.
Sacarles documentos falsos para obtener beneficios como
becas o subsidios.
Como padre o madre le daré ejemplo en:
Primarán los principios de honestidad y responsabilidad,
sobre las propuestas de familiares o “amigos” para hacer actos ilícitos o que
perjudique a otras personas.
Pagaré lo justo y a tiempo cuando contrate un servicio o
compre algún producto, de esa manera apoyaré a los empresarios y trabajadores
independientes; evitaré decirle a mi hij@ que lo más importante es la plata y
que hay que salir adelante como sea, por ese motivo, cuando tenga una deuda me
esforzaré por pagarla a tiempo, aunque tenga que hacer sacrificios, mi imagen
de padre o madre honesto vale más, que todo el dinero que deba; no me esconderé
cuando vengan a cobrarme, ni pondré a mi hij@ a decirle al cobrador que no
estoy, cuando la realidad es otra.
Evitaré sobornar a policías, autoridades y funcionarios, más
bien respetaré las señales de tránsito y normas; haré la fila y no me saltaré
el turno, aunque “gane” tiempo.
Trataré con amabilidad a los que tienen menos dinero y
poder; le enseñaré a respetar a los mayores y demás personas; a decir buenos
días, buenas noches, por favor, lo siento, gracias.
Des estimularé cualquier forma de acoso y agresión en
cualquier espacio.
Trabajaré con dedicación, honestidad y agradecimiento,
haciendo más de lo que esperan de mí, evitando acciones en provecho propio que
perjudiquen a los demás, o al erario público.
Desestimaré que es ser muy de buenas cuando nos encontramos
un celular, objeto o dinero; si no es mío, es de alguien; devolverlo a su dueño
es lo correcto, de no poder hacerlo, lo entregaré a las autoridades para su
entrega.
Seré veedor de los recursos invertidos por el Estado en las
obras de infraestructura, educativas, o sociales, para que sean correctamente
usados; evitaré guardar silencio ante actos irregulares, ya que me hace
cómplice de la corrupción.
Le enseñaré a nuestros hij@s a ser honestos, alegres,
generosos, sensibles y muy responsables. Cuando nos designen una tarea por
hacer, debemos hacerla bien, por el bien propio, el de ellos y de la sociedad.
Estas acciones en mi familia combatirán la corrupción, con
la que empezaremos a mejorar nuestro país.
¡No solo debo pensar en qué país le dejaré a mis
hijos!... Pensaré, ¿En qué clase de
hijos le dejaré a nuestro país? Ellos serán los futuros políticos, médicos,
docentes, y profesionales en general, donde sus prácticas reflejarán los que
les hemos enseñado en familia. Una buena educación es la mejor forma de
prevención de la corrupción y violencia. Únete a este propósito.
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